Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos
Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo
Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma.
Después de los cuarenta años la verdadera cara la tenemos en la nuca, mirando desesperadamente para atrás.
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